Bienvenidos al año de la muerte

Las sociedades a veces no tienen la capacidad de ver lo que se les avecina hasta que ya está ocurriendo. Eso fue lo que aprendí del último documental que vi sobre la guerra étnica en Ruanda, que tardíamente el mundo luego catalogaría como “Genocidio”.

El año pasado fue muy particular porque se hizo evidente para todos la grave situación económica del país. A pesar de que la escasez se venía sufriendo desde hace años, había sido paulatina o focalizada.

El racionamiento focalizado útil en los regímenes que aspiran el control verdadero de la población, funciona cuando los productos se van rotando dentro de los anaqueles por regiones y la escasez a pesar de ser perceptible no hace mella en los sistemas de gobierno porque los productos van apareciendo y desapareciendo. Eso explica que en Amazonas había Harina PAN pero en Guárico no se consiguiera ese producto, pero sí papel higiénico. En Miranda se podía comprar azúcar pero en Zulia no y dos semanas después en Miranda había harina de trigo pero ni un sobrecito de azúcar y así.

Con un sistema de “Seguridad Alimentaria” de este tipo, los compradores apenas podían percatarse que pronto no conseguirían nada.

Este tipo racionamiento, que daba la percepción de que los productos estaban, pero era sólo un “pelito” difícil de conseguir se acabaron el año pasado, en lo que denominé “El Año del Hambre”.

El año del hambre fue el fenómeno que apenas estalló el año pasado, y que todos; sin excepción, percibimos de una u otra manera. Fue el año en el cual de verdad los productos que a veces llegaban simplemente desaparecieron para no volver jamás.

Y personas como yo, que con efímera frecuencia va al automercado comenzó a percatarse los productos no estaban.

Los años de controles, fiscalizaciones y expropiaciones florecieron en el 2013 y a finales de ese año migrarían a la línea blanca y la línea marrón, simplemente nos estábamos quedando sin nada.

Pocos economistas habían pronosticado lo que venia, hasta que simplemente ocurrió y toda la inmensa maraña de corrupción y medidas desacertadas tuvieron el desenlace final en un cartelito de “NO HAY”.

Este año, no es menos sorpresivo y el nombre que le tengo no es mucho menos sutil. Al igual que El Año Del Hambre, lo que ocurrirá este año es el producto de años mirando con desdén al país y es la consecuencia de más de 15 años de inacción.

El hecho que el 2013 haya terminado no significa que el hambre que trajo se haya ido, apenas se hizo obvia la enormidad del problema y como una bola de nieve irá creciendo mientras rueda sobre nosotros en su caída sin fin.

Este es el año de la violencia y creo que la veremos como nunca antes en nuestra historia, Enero nos ha mostrado la cara del terror que viene desde todos lados. Hemos perdido el alma y la compasión. Años de odio y olvido se han acumulado debajo de la piel de la delincuencia que sin pudor, medio ni vergüenza han salido a matar.

Nos convertimos lentamente en un país indiferente ante la muerte, sin importar su atrocidad. Años de sangre, han anestesiado nuestros ojos ante la tragedia y al igual que el hambre, el problema simplemente fue creciendo dentro de nosotros sin darnos cuenta, que afectaba a algunos, algunas veces.

Al igual que el racionamiento focalizado, la violencia ocurría a la distancia “Mataron a un motorizado para robarlo” era lo normal, “Apuñalaron a una señora al salir del banco”, ¿Qué loca esa tipa con plata en la calle?, susurraban algunos, casi que responsabilizándola.

Este año es distinto y la violencia floreció, años acumuladándose y creciendo. Las muertes este año son escandalosas y dramáticas, no hay manera de reseñarlas sin indigestarse y apenas con 30 días del año sentimos que ya nadamos en sangre.

No mencionaré los casos porque no es el propósito usar como ejemplo los escabrosos hechos  de enero. Lo que si les advertiré es que a diferencia del año pasado, donde no conseguíamos la comida y hacíamos todo por buscarla, este es el año donde haremos todo por evitar la violencia pero ella vendrá hasta nuestra puerta. Bienvenidos al Año de la Muerte.

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