Los agüeboniados

Hoy un tweep me pasó una publicación de una columna de El Nacional de Luis Pedro España, llamada “Los Radicales”, me imagino que me la envió con la intención de exorcizarme el “radicalismo” que supuestamente padezco.

Pues, me leí el artículo y no podía quedarme sin responderle, dedicarle unas líneas y defender la posición de los que ahora nos etiquetan como “radicales”.

Los que han adoptado el lenguaje del gobierno como propio y los que defienden a Nicolás Maduro más que Cabello aquel día cuando un espontaneo le echó tremendo susto al presidente.

Antes que nada nuestro amigo Luis inicia su breve columna “curándose en salud” porque cree que se echará encima a más de la mitad de “Internet”, como si fuese poca cosa, como con desdén por los que “militan políticamente en internet”. Eso sólo denota el oscurantismo en el que viven algunos en este país. Son el Internet y las redes sociales los epítomes modernos de la libertad de expresión y también del conocimiento, el que los ataca y desprecia es como el pedía decapitación para el que decía que la tierra era redonda.

Militar políticamente en internet es la opción que le ha quedado a muchísimos venezolanos, esos que saben que el diario El Nacional pronto se quedará sin papel prensa y las columnas de personas como nuestro amigo sólo encontrarán nicho en “internet”.

Dice el escritor que no se ocupa de los radicales del gobierno porque estos no están dando problemas y en acto mezquino mete en un mismo saco a los oposición con los radicales del gobierno. Ahí sólo podemos observar el primer intento del autor en afianzar el nuevo triste dogma de algunos opositores “Con mi madurismo no te metas”.

Me veo en la obligación refrescar la memoria del señor Luis, quién elucubra alrededor de los hechos de 2002 hasta 2005 con una ligereza prosaica y que escribe para los que llama “desmemoriados”.

Parece que Luis no recuerda los Círculos Bolivarianos y los verdaderos orígenes del radicalismo venezolano,  parece que nuestro columnista no recuerda el asesinato de la opositora Maritza Ron a plena luz del día en Altamira a manos de radicales del gobierno. Los radicales de esas fechas eran pirómanos endemoniados quemando el módulo de la Policía Metropolitana en Petare, Globovisión y hasta la Sinagoga de Caracas, Y ni hablar de las innumerables marchas que jamás pudieron llegar a su destino porque los radicales del gobierno lo impidieron.

Hago este recuento no con una intención odiosa de hablar de quienes son los malos ni quienes los buenos, sino para demostrar que si hablamos de “Los Radicales”  el señor España está apuntando para donde en la dirección opuesta.

En pocas palabras y parafraseando al señor Luis “Le historia no le sirvió para aprender nada”, porque aún no identifica donde se origina el radicalismo de la última década en Venezuela.

Nuestro escritor continua esbozando sus ideas sobre el radicalismo, hablando ahora de ciegos y garrotes, una manera cínica de llamar ignorantes a los que protestan, ¿Estará tan convencido el señor España que la gente es tan estúpida que desconoce las razones por las que protesta?.

El señor España se hace eco de la versión oficial, que es la única que se difunde masivamente en estos días. Si el gobierno dice “A” entonces obviamente es “A”, decir que insultar a delegación de cuba fue una estupidez es una injusticia, cuando ya ha sido aclarado que ningún jugador fue agredido. Pero además Luis no dice nada de los presos políticos que nacieron esa tarde en Nueva Esparta. Nuestro columnista parece ni siquiera conocer la versión de los presos que han sido  trasladados como narcotraficantes a Puente Ayala, solo existe la versión oficial “Lo ocurrido en Margarita es un acto tan terrorista como derribar el avión de cubana de aviación”

El señor España dice que “el intento de volver a trancar calles sin ningún otro motivo que lo malo que está todo” Aún me pregunto ¿En qué pensaba cuando escribió eso?[ ¿Es que acaso ese no es motivo suficiente trancar una calle?. Porque si eso no lo es, que  arroje algo de luz a mi ignorancia (O mi ceguera).

Lo más increíble de este análisis del sociólogo España es que da entender que Chávez logró atornillarse en el poder gracias a las protestas. Es decir, que la bonanza petrolera, las misiones sociales y las políticas de subsidios no garantizaron el triunfo de Chávez sino que los opositores que protestan (somos tan arrechos que) instalamos y mantuvimos a Chávez en el poder. Nuevamente lo único que se puede concluir es que nuestro amigo, es que prefiere que nos quedemos en nuestras casas y no protestemos, que apaguemos la luz y luego de un tiempo el gobierno; simplemente, caerá solo. Que seamos unos agüeboniados, pues.

No entraré aquí a hablar de las ambiciones políticas, de líderes ansiosos o de timadores oportunistas porque ese es el terreno en el que usted desarrolla su tesis de los radicales. No puedo hablar de la gente como usted lo hace, pretendiendo conferirle los atributos de una mascota que sigue a su líder. Porque esa no es la Venezuela opositora. Los llamados de Leopoldo, María Corina y Ledezma son tan circunstanciales como los que hizo Capriles al perder (o ganar) su última elección presidencial y por eso pienso que todos ellos son accesorios y la historia sólo les dará un puesto en la medida en que ellos estén pegaditos al pueblo y no al revés.

Quizas yo sea un muchacho “fogoso” como nos llama usted, pero no “suponemos” que el porvenir de la patria está en nuestras manos sino que estamos convencidos  de que es así, Muchos venezolanos no salimos a la calle porque nos calienten las orejas, sino porque sentimos, padecemos y pensamos. Ni más, ni menos.

Señor España, por su texto infiero que usted se considera “Civil, repúblicano y de avanzada”, pero eso no es algo que uno escribe en un papel y se porta como título nobiliario. Respeto su punto de vista pero también comprendo lo profundo de esta crisis que se ha prolongado por demasiado tiempo. No puedo aceptar que llame “Radicales” a un pueblo tan golpeado por la muerte, la pobreza y el miedo. No puedo aceptarle que insinúe que estamos equivocados porque usted piense que las masas no nos acompañen,  No puedo aceptarle el discurso “Con mi madurismo no te metas” porque todos los derechos que usted da por sentados, todo la república que usted dice defender y todo lo civil que usted dice ser al final del día fueron consagrados con asfalto y sangre, en la calle.

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